Donde habite el olvido: Como los erizos, ya sabéis, los hombres un día sintieron su frío. Y quisieron compartirlo. Entonces inventaron el amor. El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos.
--LuisCernuda

enero 29, 2012

Melancolía.

No sé si fue un sueño, pero lo último que recuerdo es que antes de ser tan feliz, me acostaba en una cama con el corazón inerte y frío, con latidos bradicárdicos, con memorias viejas atoradas en un corazón enfermo, que por primera vez obedecía las órdenes de un cerebro más viejo que mi la edad corporal. Y no sé qué sucedió, no recuerdo si algo más ocurrió, si hubo algún lapsus amnésico pero aquel día volví a levantarme pero, extrañamente, estaba feliz. Era una sensación tan fuera de lo común que ni me dejaba pensar bien; mi cerebro no sabía si mandarme a respirar o sonreír. Era como si me hubiese levantado en otro cuerpo, con otra alma. Esa, tu blanca piel, me bienvenía a esta nueva etapa de la vida que, al parecer, consistía sólo en amarte y ser feliz.

Y no sé qué sucedió, pues ahora no logro recordar ni cómo ni cuándo ni dónde te he dejado, por qué tu nombre ya no sabe a amor sino a recuerdo.

abril 26, 2011

Al margen

Pensamientos escritos al margen de mi mascota en este semestre que concluyó, Enero-Mayo '11


Hagamos las cosas más interesantes;hablémonos entre líneas, ignoremos lo bvio, ignoraré que estoy cayendo en lo evitable.

La gente observa y asume. ¿Sabe lo que subyace?

Observada y asumida. Cuidado con reírte, ¿Sabes lo que subyace?
No anticipes, no intentes adivinar. Las razones son las mismas, siempre las han sido; explicarlo sería futil. ¿Verdad que no tiene razón?

Tengo un asunto qué hablar con tu boca deliciosa, un abrazo qué recoger en tus brazos y un "te amo" que decir en tu oído.

"Lo que no existe es el hombre fiel"

El universo suspira

Para escuchar unos pocos sonidos.

Que se deslice la luna sobre el cielo, que aparezcan las estrellas y que se vea el cielo iluminado para que el universo suspire.

No me ames. Te voy a romper el corazón.

Perdón, yo también me desconozco.

Adoptaré nuevas formas. Aprenderé nuevas distorsiones.

De vez en cuando sentirán palpitaciones. sobre todo luego que los sorprenda.

Lo mejor de estar de este lado es darse cuenta de qué piensa la gente y usar eso a tu favor.

marzo 07, 2011

Talón de Aquiles.

Me saludo y no me respondo. Apenas me conozco. He cambiado y el medio me ha adaptado a él. Ahora tengo protecciones que no tenía, un cúmulo de elementos indeseables que ahora son parte de mí. Pienso de una manera diferente. A veces me pregunto quién me cambió el nombre. He dejado de escucharme muchas noches. Convivo entre lo que creo correcto y lo que quiero. La vida se está volviendo vida. Ahora hay dos ''tú". Han reaparecido sentimientos que pensaba acabados. La elección se hace cada vez más inminente y trabajosa. Me debato entre no ser como el resto y volverme un pseudo yo. Me siento como nunca antes, me tratan asombrosa y espectacularmente genial. Sin embargo, siempre queda ese punto que nadie puede resolver. Vuelve el deseo de poder cambiar cosas que no puedo y jugar con los permisos. Soy la palabra contradicción personificada. Ah, sí, si supiera eso la gente, si lo supieran tú y tú, algo menos sintieran por mí. Lo sé. Hasta ahora, sigo esbozando una amplia sonrisa y respondiendo "bien" cuando me preguntan cómo estoy.

(19feb11)

enero 25, 2011

Ciudad



Duermes, sin respirar.
Misiles sin rumbo invaden tus venas,
No hablas
No gritas
Sólo guardas vivencias
entre ruidos y ventarrones.

Te miro y te siento
aunque no me ignoras veo tu mirada, perdida en mí.
Sabes que no soy como los demás.
Contemplo.
Te siento viva.

Tu piel podría vociferar lo que todos han visto, pero nadie sabe.
El día te viste de falsa inseguridad,
pero yo te conozco, y te me escondes entre las ramas de tu esqueleto, huyes de mi compañía.

Pero no te persigo, sólo te miro.
Mientras camino., mis pies compiten sobre tu espalda.

Y sé que te preguntas qué hago.
Por eso huyes.

Eres mi selva. Mi entorno extraño y familiar. Guardas mis secretos y los de todos.
No despiertes. Sigue soportándonos.
Algún día todos te verán como eres.
Mi cáscara de concreto.
Mi ciudad. BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

noviembre 28, 2010

Capítulo 41 - Regulación de la respiración

Así rezaba el inicio del dorso de la hoja en la que encontré este escrito. No sé cuándo lo escribí pero fue en algún momento de este semestre agosto-diciembre. Acá les va:

¿No has pensado que el silencio dice algo? Silencio, en ocasiones, es ausencia y si no hay un potencial de acción que sobrepase el potencial de reposo de su boca, de su voz, no habrá respuesta propagada. Es todo o nada y la nada siempre significa eso: Nada.

noviembre 13, 2010

Experimento

Ni Julian ni Tania saben de la existencia de Pedro. No, ¿Quién piensa en terceros cuando se está gozando de placeres carnales? Aquellos dos cuerpos sudorosos no tienen la menor idea de que ese pedazo de cielo que probaron antes de tiempo, les va a traer una indigestión en el corazón que les durará toda la vida. Aquel placer oculto traerá consigo a Pedro, que con un alarido escandaloso lo descubrirá su madre y con un “ese muchacho no es mío” lo negará su padre. Ay, Pedro, tú no sabes lo que te espera. Tú, que ansiarás ver a tu madre, tú, que soñarás con su voz; tú, que la amarás aún y ella te hable poco, aún y no te cuente historias por las noches. Y Tania hara mil intentos por deshacerse de ti, Pedro, y tú la querrás cada día más. Y Pedro no tendrá la menor idea de por qué estos sabores raros vienen a molestarlo, a hacerlo sentir tan extraño, a entrecortartar su respiración y a hacerlo sentir un…poco…somn…somnoliento. Pero Pedro, que es fuerte y valiente, que no se resignará a dejar de vivir tan fácilmente, logrará despertarse al otro día con el llanto de quien le ha alojado en esta bella habitación que solo quiere abandonar para ver el rostro de sin igual benefactora. Afuera preguntarán cosas que Pedro no entiende, que si ya lo botaste, que te tomes otra cosa, pero son jergas que Pedro nunca comprenderá. Y ya habrán pasado muchas semanas y Pedro se preguntará cuando saldrá; no le importa que a veces pase un poco de hambre, que extrañe la voz de su mami por las noches y que ya casi ni se acuerda de su papi, no, ya quiere ver qué son esas cosas de amaneceres, de lluvias, usar sus manitas y juntarlas con las de su mami. Pero Pedro, qué inocente eres, no te imamginas las vicisitudes que te habrá de deparar la vida. Y vas a luchar fuerte, y serás conocido por todos. Y tus manitas se quedaran esperando el toque de tu mami y la sonrisa de tu papi. Y Tania te observara de lejos, con ojos llorosos, viendo la deformada criatura que expulsó su matriz y tú, Pedro, la observarás despedirse a lo lejos, la verás irse con una excusa barata y no comprenderás nada de lo que está sucediendo. No sabrás por qué te miran todas esas personas con cara de susto, por qué se susurran entre ellos cosas sobre tu madre, por qué la llaman de esa forma tan fea. Pero aprenderás a vivir entre extraños, de la caridad del pueblo, vendrán a hacerte gracia unos seres con batas blancas y te tomarán muchas fotos otros con artefactos gigantescos que emiten un breve rayo de luz. Reirás con unas lindas mujeres que se visten de blanco pero pasarás frío, te enfermarás, no tendrás manos que te acaricien y velen por ti y serás un transeúnte sedentario en ese lugar para gente enferma. Y no sabrás por qué un día una linda mujer vestida de blanco dice que es por tu bien, no entiendes qué le está dando a…tu..qué le está dando a tu cuerpo que lo…que lo hace…sentir así, tan bien y extraño, que lo reencuentra con su madre, con su padre y lo lleva al mismo cielo con espuma, colores y arcoiris del que saliste hace tres años. Y así, Pedro, no sabrás que moriste.

Ni Julian ni Tania saben de la existencia de Pedro. No, ¿Quién piensa en terceros cuando se esta gozando de placeres carnales?

Historias para dormir.

Te lo he contado mil y una veces, pero mi lenguaje al parecer ya te es extraño. ¿No recuerdas el código que usábamos? ¿No era el viento nuestro mensajero? Por la mil y dos, te lo repito nuevamente: Fue hace mucho tiempo que viajé al espacio sideral, confluí con estrellas y me ensucié de polvo cósmico, viajando a pie por toda la Vía Láctea, hasta pasar por Andrómeda, llegando a 037-B327, detrás del encargado de planificación planetaria. Me identifiqué como terrícola y exigí ver a tan controvertido personaje, tan importante, pues es el que dirige el entrar y salir, de coordinar y estabilizar el calendario planetario, o en palabras simples para ti, mi bella, se aseguraba de decirle a cada planeta dónde y cuándo debía circular. Talvez para ti fueron tres días de ausencia, pero en 037-B327 fueron trescientas diez vueltas al sol. Fue mucho lo que tuve que soportar, fue mucho lo que tuve que esperar hasta ver al susodicho. Tan pronto lo vi, no vacilé en explicarle mi curioso pedido. Le dije que desde pequeño había vivido fascinado con un cuerpo celeste, tan blanco como el nácar y tan inocente como un bebé. Le dije que sólo en libros lo había podido contemplar bobamente y que duré siete años calculando su órbita, llegando a la conclusión de que estaba bastante cerca de mi planeta, posiblitando una posible instauración periódica de una órbita. El sujeto ni se conmovió y me miró con ojos de loco. Recurrí a otros argumentos. Le dije que podía estabilizar las mareas de mi planeta, que podía ayudar a crecer las plantas, a regularizar la gravedad y hasta alumbrar por las noches. El extraterrícola no se inmutaba. Ya desesperado, rompí mi camisa y le mostré mi pecho, le señalé justo al centro y le hablé sobre mi corazón. Le dije que no estaba ahí, que una bella doncella lo había robado y que, aproximando mis cálculos, esta sería la treceava vez que la Luna se acercaría a la Tierra y que esta vez, querría que se viera su luz en la tierra, como un regalo para ella. El ser aquel no me creyó. Me arriesgué y corrí un último riesgo peligroso antes de ser pateado de allá: Me ofrecí como esclavo, como sujeto de experimentación para que descubrieran esta especie desconocida a ellos, con la condición de que se estableciera una órbita contínua de la Luna sobre la Tierra, para que la más hermosa de nuestras mujeres siempre se recordara de mí al verla. Él accedió pensativo, como el que acepta una tonta petición de un loco. Convino en dejarme ir por unos días antes de que regresara a vivir para siempre entre ellos. Y volví a la Tierra, cargado de polvo espacial. Y allí estabas tú, sonriente, y al saludarte, te extrañaste, te alejaste y huiste. Al parecer los cambios de gravedad alteraron el magnetismo de tu memoria y me habías olvidado. Intenté enviarte mensajes por el viento pero no reconoces mis señales.

Y ahora vuelvo, de esclavo a donde el espacio y el tiempo son inútiles…Por lo menos tienes la luna y el viento, por si un día me recuerdas.